Mi sorpresa ha sido enorme y el cabreo monumental. Resulta que a pesar de tener cinco hijos y depender económicamente de mí, “ya no soy familia numerosa”.
Todo sucedió cuando fui a renovar el carnet de familia numerosa: “Veo que su hijo pequeño ha acabado ya la carrera”, -Si señora, gracias a Dios tiene ya carrera- “pues entonces usted ya no es familia numerosa”,- ¿queeee? Oiga, tenemos tres hijos menores de 25 años, dos de ellos todavía están estudiando en la universidad; y los otros dos que tiene más de 25 años están preparando oposiciones, al igual que el que ha acabado ahora, que también prepara oposiciones; es decir que como no hay trabajo y para poder acceder al mundo laboral, no tienen más remedio que seguir estudiando y les pagamos las academias, los másteres, la ropa, la comida, la paga semanal, para que puedan ir por lo menos al cine, la factura del móvil etc. ¿Y usted me dice que para el gobierno yo no tengo hijos?
No quiero seguir narrando la conversación que tuve con la pobre funcionaria porque ella no tiene culpa de nada.
Mi pensamiento se dirigió a los políticos y sus leyes, dictadas sin consensuarlas con las asociaciones de familias numerosas, que son las que saben de sacrificios y necesidades. Leyes obsoletas, que hacen el ridículo más espantoso ante otras leyes más progresistas del resto de Europa, en que se mima a las familias numerosas, porque han llegado a comprender, que son el futuro del país ante el descenso de la natalidad, que son las que más riqueza generan, porque son las que más compran en alimentación, en electrodomésticos, en coches, en seguros, en el mantenimiento de la seguridad social etc.
Y ahora el gobierno me dice que ya no tengo las ridículas ventajas que se dan en este país a las familias numerosas, que ya no tendré desgravación fiscal por cada hijo en mi próxima declaración de la renta; que mi unidad familiar ahora, y para ellos, la componemos mi mujer y yo, cuando en realidad la formamos siete personas.
Señores políticos, quítense por favor la venda de sus ojos, dejen de mirar solo por su partido político, y empiecen a mirar por el pueblo, por el ciudadano de a pie, que está sufriendo las consecuencias de una política nefasta que ha llevado a la ruina a nuestro país y que ha generado cuatro millones de parados; dejen de dar cantos de sirena y de aumentar edades de jubilación, abaratar el despido etc. Empiecen por mirar en sus bolsillos, y vean lo que cobran ustedes por hacerlo tan mal y lo que cobra un trabajador, que se mata a trabajar para llevar un `plato de garbanzos a su mesa. Ustedes han sido los responsables de que el endeudamiento de las familias se haya duplicado y no digamos de las familias numerosas, en que el poder adquisitivo está tocando fondo.
En otros países la unidad familiar la componen, todos los miembros que viven bajo el mismo techo, sin importar la edad, siempre y cuando dependan económicamente del cabeza de familia. Y aquí en España, para ustedes, las familias numerosas somos un pesado lastre, que les incomoda, excepto en época de elecciones en que nos prometen el oro y el moro y que luego todo queda en agua de borrajas. De pena, señores, de pena.
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